H E T D

Pasaba tan solo un minuto de la media noche cuando decidió levantarse, recordó que “al que madruga dios lo ayuda”, aunque con dios el nunca se había llevado muy bien que digamos. Miró en todas las direcciones, solo podía sentir el “pitido” de las máquinas, los enfermeros de turno dormían sentados. Avanzó lo mas lento que pudo, su cuerpo estaba semi atado a cosas diferentes pero el no las sentía, esa madrugada nada lo podía detener, era su madrugada. Se sintió solo pero en paz. Apenas podía recordar deudas, problemas, su cabeza ya no funcionaba para esas cosas, quizá porque no le quedaba tiempo para eso o tal vez porque alguien le había repetido casi sin parar una y otra vez en su oído “Todo está bien, no hay ningún problema, vos descansa”.

Llegó a la ventana y casi sin hacer fuerza esta se abrió, la noche chorreaba luna, las estrellas brillaban por el, el único habitante que miraba al cielo. Metió su mano derecha en un bolsillo imaginario y sacó el último cigarro. Se lo puso en su boca y con el fuego de sus manos lo encendió. Iba jugando a ahogar la ciudad con cada bocanada de humo, lo disfrutaba, consumía los recuerdos, amaba lo que dejaba atrás.

Le quedaba la mitad del pucho cuando se dijo para si mismo “que lo parió” “mejor me voy a la cama”. lo apagó y eso hizo, miró a su alrededor y pensó lo vivido y se dio cuenta que lo de el fue mejor que cualquier película, sonrió, cerró los ojos y se puso a esperar.

Bruno Traversa

Algunos insisten con que en el 2008 te moriste. Pobres tontos, aún no entienden para que sirve el amor.

Hoy estaría cumpliendo años mi viejo.