El Rey chiquito 1 (Cuento para los mas pequeños)

Breve prólogo para padres aburridos.

Si, no seas un embole. Aprovecha esta oportunidad única de leerle un cuento a tu hijo/a. Dale, es corto. Después será tarde y sus intereses irán por otros lados. Pero hoy podés hacerlo.

Es momento de que de una buena vez saques esa estúpida y sensual voz que duerme en las profundidades de tu alma. Ponele el tono y ritmo que creas adecuado al cuento que estas a punto de leer. Inventale voces, sonidos y lo que quieras, yo te autorizo a que lo hagas. ¡Interpretalo! ¡Sin vergüenza! No es nada difícil, tenes frente a vos al mejor publico que puedas imaginar. Hace que el o ella agrande los ojos como jamás habías visto y que te pida un cuento mas del Rey chiquito, como lo hizo tantas veces mi hija Martina. Si eso sucede,  comentá abajo…

Tranqui, tengo más.

Actividad: Podes pedirle que dibuje al Rey y a los otros personajes y enviarme a webconsultas@gmail.com será un placer recibirlo y subirlo a la web .

 

El rey chiquito

1

Existió una vez, hace mucho mucho tiempo, un Rey chiquito. Tan pero tan chiquito que para subirse al lomo de una hormiga debía utilizar un palito. Si, así de chiquito.

Todos lo querían y confiaban en el desde su primera hazaña. Pero la segunda sucedió tiempo atrás, cerca del pueblo, en la “Cueva de los Milagros” donde se había instalado el último dragón que quedaba en el mundo. Pero ¿Como sabían que era el último Dragón…? Simple, porque en su larga cola tenía una inscripción que decía “Último dragón del mundo”.

El pueblo estaba atemorizado, ¡imaginen!, un dragón haciendo esas cosas que hacen los dragones todo el tiempo… fuego fuego y más fuego quemándolo todo. Los habitantes se juntaron en las puertas del castillo con carteles pidiendo al Rey que hiciera algo de una buena vez. Carteles de todo tipo, “Rey chiquito mate dragón grandote” “Es el último Dragón, no lo mate” “Usemoslo para prender fogatas” “Vendo pastelitos dulces” “Se viene la sequía” “¿Que es un dragón?”. Miles de carteles que nuestro rey observaba desde una diminuta ventana.

Tenía miedo, muchísimo miedo pero para ser quien era debía enfrentar a ese gran dragón que no paraba de gruñir desde lo profundo de la cueva y enviar intimidantes bocanadas de humo sobre las montañas.

El Rey tenía una especie de secreto, cuando algo lo atemorizaba, cerraba sus ojos, imaginaba una luz blanca y brillante que caía sobre el y lo envolvía; acto seguido, se imaginaba el problema resuelto. De esa manera sus miedos desaparecían y así podía enfrentar las situaciones que se le presentaban y eso hizo. Cuando abrió los ojos, suspiró y salió del castillo; la gente se corría velozmente con miedo de pisar a su Rey. Esquivando zapatos iba el, decidido, rumbo a la cueva.

¡Fruuuummm! ¡Fruuuummm! La respiración del bicho se sentía cada vez más fuerte mientras se acercaba a la cueva.

-“Quien me manda ser el Rey”- decía en voz baja.

Había mucho humo, el Rey chiquito, precavido, llevaba en su bolsillo un pétalo de rosa para tapar su nariz y boca, de todos modos tosía. Muy lentamente, casi tan lento como un caracol yendo a hacer los deberes de la escuela, ingresó en la “Cueva de los milagros”. A lo lejos, pudo ver a la bestia entre grandes rocas. Se miraron. El dragón quedó realmente sorprendido, nunca había visto un ser humano tan pequeño, y menos con una corona. Lo otro que le llamó la atención es que ese hombre se animara a ingresar a la cueva, nunca había tenido que enfrentar a alguien tan tonto. El rey no tenía ni una sola idea de cómo enfrentar al dragón, no llevaba armas, ni armadura.

Ambos comenzaron a dar pasos acercándose uno al otro, el dragón gruñía y escupía humo.
El Rey gruñía y gritaba como loco. No, mentira. El rey ni avanzaba, daba los pasos más cortitos que había dado en su vida, solo quería salir corriendo y esconderse debajo de su cama.

Cuando se encontraron frente a frente el dragón inspiró muy profundo, estaba a punto de incendiar a nuestro rey con una ola de llamas…

-¡Paraaaaaa!- Gritó el Rey chiquito

El dragón se atoró con tanto fuego y humo que cayó a los pies del Rey sin entender qué sucedía.  El rey tembloroso comenzó a trepar por la majestuosa trompa del reptil, y una vez frente a sus ojos, brazos en la cintura dijo:

– Bue, ya está, ¿cual es tu problema? ¿tenes hambre? ¿queres un lugar donde vivir? o ¿que te pasa?- El dragón desenrollo su tibia lengua…

El rey chiquito (que bien podría llamarse ahora el rey loco), observó en unos de los lados de la lengua una espina clavada. Con mucho cuidado caminó sobre ella dejando sus zapatos pegoteados; alcanzó la espina y de un tirón… no pudo hacer nada, porque no tenía tanta fuerza.

-Tranquilo, tengo un plan. -dijo-

Escaló nuevamente sobre la bestia y al llegar a los ojos arrancó una larga pestaña. Del dolor, largo una nueva bocanada de humo.

El rey ató un extremo de la pestaña en la espina y el otro extremo en uno de los colmillos del dragón.

-Ahora, deberás abrir la boca lo mas grande que puedas- dijo el rey-.

El bicho lo miraba sin entender. Nuestro rey comenzó a abrir la boca tan grande como pudo para mostrarle lo que debía hacer. El dragón lo imitó abriendo la boca y rápidamente la pestaña arrancó la espina de la lengua.

El rey largo una carcajada de alegría y nerviosismo. El dragón pasó la punta de la lengua por nuestro rey agradeciendo.

Desde aquella tarde, el pueblo se siente seguro y protegido por el Rey chiquito y por el Guardián que habita en la “Cueva de los milagros”.

 

Bruno Traversa

El Rey Chiquito 2!!!! : https://brunotraversa.com/2019/01/29/el-rey-chiquito-2-cuento-para-los-mas-pequenos/

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