Tengo un problema con los Supermercados.

Miti (mi hija) trajo este fin de semana unos deberes en los que me tenía que preguntar cuales son mis talentos, etc. 
Que difícil resulta decir cosas buenas de uno. Como cuando vas a una entrevista de trabajo y te hacen el planteo que nadie quiere escuchar. 
“Decime dos cosas positivas y dos negativas de vos”
Y ahí, frente a la desesperación por obtener el empleo tenes ganas de decir que las positivas son que te nominaron para el premio novel de La Paz y que querés adoptar niños de Ruanda. Y lo negativo es que soy demasiado bueno con el mundo y que me involucro con los nuevos desafíos. Y si viejo, quiero el trabajo.

Miti me pidió talentos, destrezas. 
Como no salía ninguno, se cansó y me dijo ¿En que sos bueno ?
No le contesté pero lo primero que vino a mi mente fue “Soy bueno en disfrutar cosas que otros odian”. 
Por ejemplo: Me encantan los Supermercados.
Adoro recorrer cada una de las góndolas sin parar como cuando recorrí las calles en el interior del fuerte de Jaisalmer en el desierto de la India. Lo hago una y otra vez. 
Ir solo me genera un enorme placer pero también es todo un riesgo. Soy capaz de perder la noción del tiempo. 
Arrastrar el carrito plástico, avanzar en cualquier dirección, pegar esa primera ojeada… ¡La puta que vale la pena estar vivo!

Llego a fiambrería, saco el 87 y van por el número 39. ¡Genial! Puedo recorrer sin apuro pero primero paso por la carnicería. Solo hay 5 personas antes que sea mi turno, tiempo suficiente para ir a buscar una botella de vino nacional o Mendocino. Me pierdo en la variedad y no puedo decidir. ¿Uruguayo o Argentino? ¿Uno que ya probamos o uno diferente? No se. Lo importante es que no sea Chileno porque siempre son ácidos. Agarro un “Carmenere” y sigo. Directo a la carnicería, pasaron 7 números y el mío ya no sirve. Saco otro, no me preocupa porque me faltan verduras y allá voy. Elijo en la variedad sin saber que es lo que voy a cocinar. Me van pesando cada una de las cosas mientras pienso que voy a perder el número de la carnicería. El verdulero no encuentra un código y se forma una fila detrás mío frente a la balanza. Finalmente me voy y efectivamente el número de carnicería ya no sirve, así que saco otro y me muevo a fiambrería. Va por el 48, tengo libertad para recorrer de lado a lado los pasillos. No recuerdo que mas tenia que comprar, nunca lo sé; las listas no me funcionan. 
Agarro por todos los pasillos nuevamente, solo me salteo bebidas y perfumería.
Luego de mi paseo, llegó a tiempo para escuchar las dos cifras que abren la puerta al mundo carnívoro. Es mi turno. ¿Que va a llevar? Vacío. La señora me lo muestra y tiene grasa, ella nota mi desilusión y dice 
-En la heladera tenes envasado. 
Miro hacia allí y recuerdo que siempre consigo en la heladera lo que quiero. Agradezco y elijo. Me voy rumbo a la caja, hago la fila de 10 personas que estarán allí 20 minutos. Justo luego de pagar recuerdo que tenia el número de la fiambrería. No importa, cambio el menú. Igual… fiambre no quería. 
Tengo un problema con los Supermercados y también soy medio pelotudo.

(Miti puso “Papá escribe historias”)

Bruno Traversa

One thought on “Tengo un problema con los Supermercados.”

  1. me pasa siempre lo mismo,lo único que odio es hacer fila en la caja,pero me encanta recorrer los super,la excusas que le digo a mi hija cuando me pregunta porque demoró tanto,es que me gusta mirar todos los pasillos por si hay alguna oferta que me sirva ,una nunca sabe viste?.sos un groso.

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