Sentido Adiós

La mañana del 3 de Febrero Beto abrió los ojos unos minutos antes de que sonara la alarma, sabiendo que ese día; con 82 años, iba a morir. Lo sentía en todo el cuerpo. No era dolor ni sufrimiento. Era algo extraño, como la primera vez que había fumado marihuana en las escaleras de la Biblioteca Nacional. Esa tarde, estaba con su amiga quien le convidó de un porro mal armado. El llenó los pulmones con el humo denso y en no más de tres minutos se le había incrementado la sensibilidad en todo el cuerpo. No olvidaría jamas la mezcla dulce del primer beso con ella, la que siete años después se convertiría en su esposa. Así había amanecido, sintiendo. 

Cada vez que inhalaba era de eucaliptus aunque viviera en el centro, rodeado de cemento y sin arboles cerca. Cuando exhalaba era paz. Se lavó la cara con agua tibia, lo hizo más de lo normal, porque era diferente. Se quitó el piyama y se vistió con el pantalón de pana negro y un buzo a rombos. Lo sorprendió la gama de colores, más brillantes que de costumbre. 
Salió de la casa y lo abrazó el aroma de las flores de su jardín. Jamas les había sentido perfume hasta ese día. Caminó hasta la panadería pisando las hojas amarillas sobre la vereda que crujían de manera perfecta. Llegó al mostrador y pidió una Baguette. El tono de voz fue claro y firme como en la juventud. Cuando tomó la bolsa de papel con el pan notó que sus manos no temblaban como era habitual. 
Antes de volver a casa a desayunar, decidió pasar por el puesto de diarios para llevarse un ejemplar. De camino a su casa se dio cuenta que los vehículos habían reducido la contaminación sonora. Cruzó nuevamente por el jardín de flores silbando una melodía maravillosa que hizo salir a su perro de la casilla a saludar. El el lanzó un trozo de pan y el animal lo agarró en el aire. 
En la cocina preparo un café con leche y cortó el resto del pan en rodajas. Fue al comedor y mientras desayunaba desplegó el diario en búsqueda de su sección favorita. 
En los obituarios leyó su nombre completo con fecha de muerte el día anterior. No le llamó la atención ya que siempre había sido un tipo muy puntual.

Bruno Traversa

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